Hace pocos días hablaba de la pesca con dinamita.
Aunque creo que llamar pesca a eso, es darle una categoría que no se merece.
Es como llamarle Paella a un arroz con cosas.
Bien, ahora me gustaría hablar de todo lo contrario.
Y no me refiero a hablarle a los peces con cariño para que de manera voluntaria piquen el anzuelo.
Hablo de tener la conciencia de que si respetas la naturaleza, ésta te seguirá dando aquello que necesitas para poder alimentarte, a ti y a tu familia.
Esto ocurre en Palau
Si lo ves en el mapa es un país diminuto, un archipiélago en el que viven apenas veinte mil personas.
Por su situación geográfica, ha vivido de la pesca durante generaciones.
El mar se lo ha dado todo.
Comprenden el océano y sus ciclos.
Todas sus manifestaciones culturales, sus pinturas y sus representaciones giran en torno al mar.
El mar y la luna.
Un día iba con el capitán del barco del centro de buceo, Harlan, un chico que había nacido en la isla.
Le pregunté: -¿Aquí se pesca con dinamita?
Si las miradas pincharan, me hubiera dejado tuerto.
-Claro que no, si hacemos eso, a nuestros hijos no les va a quedar nada para comer, nada para pescar. Nada de futuro
Puedes pensar que esto es sentido común, pero en desgraciadamente demasiados lugares no lo es.
Y eso se nota en las leyes que se aprueban en el país. Especialmente si vive del turismo
Fue uno de los primeros santuarios de tiburones. Es decir, nada de pescarlos.
Cero.
Y desde hace pocos años se ha prohibido la pesca comercial varias millas desde la costa. Solo pesca local y deportiva.
Nada más.
Cuando la presión del turismo en el lago de las medusas aumentó, lo cerraron.
Desde hace más de un año volvieron a abrir.
Solo cuando se recuperó.
Todo aquello que comprometa la estabilidad del ecosistema se intenta controlar.
La pesca con dinamita no solo responde a una cuestión puramente económica a corto plazo, sino también es una cuestión cultural.
Aprovecho también para hacer un poco de autocrítica.
España está en podio mundial en la pesca de tiburones.
Una medalla y una palmadita en la espalda para nosotros. Bravo
P.D.: Dicen que no puedes amar aquello que no ves. Quizá sea que lo que pasa debajo del mar para la mayoría pasa desapercibido.
Isaac