Veamos qué pasa cuando pocos recursos se administran mal los recursos.
Hice mi curso de divemaster en un centro de buceo un tanto cutre.
Más que cutre, tenía pocos recursos.
Aunque más que eso, estaban fatalmente administrados.
En cualquier caso, ese mismo hecho me permitió bucear, aprender y experimentar muchísimo. Pero eso para otro momento.
El barco de buceo, una patrullera de la guerra de Vietnam reconvertida para fines recreativos, estaba un tanto falta de mantenimiento.
Bueno, estaba hecha una mierda.
Solo le funcionaba el motor y la experiencia del capitán.
Ni la aguja del combustible.
Ni brújula.
Ni indicador de ninguna índole.
Era una carcasa con motor. Nada más.
Como cada día salimos a bucear, ese día un poco más lejos.
Una montaña submarina a varias millas de la costa. Black Hills, un lugar muy interesante por cierto.
Antes de salir, el capitán Farron, traía las garrafas de combustible y llenaba el tanque en función de los planes de navegación.
Ni mucho ni poco, lo necesario.
Lo que le dejaban.
Todo fue fenomenal, una inmersión profunda llena de vida en un arrecife en mar abierto.
Ya de vuelta, algo andaba mal, parecía que el barco perdía fuerza, estábamos a más de millas millas de la costa y la cosa no avanzaba.
Ni tiempo de pensarlo y la embarcación dejó de tener empuje y quedó a la deriva.
Intentó varias veces encenderla.
Abrió la tapa del motor y ahí estaba el problema.
Se había quedado corto de gasolina y no era suficiente para llegar al motor en posición normal.
Solución.
Todos el peso a estribor.
Esto quiere decir, todos los tanques, equipos de buceo y personas a un lado del barco.
La idea era apurar hasta la última gota de combustible.
Como el que apura la última gota de una botella de buen vino.
Eso nos permitió avanzar aproximadamente media milla adicional. Y menos mal que el mar estaba plano, sino imagínate el chiste.
Pero el chiste de verdad llegó cuando ya no quedó nada que lamer en el tanque. Más seco que la lengua de un camello
Suerte que pasó un barco del centro de buceo vecino y nos pudo remolcar de nuevo a tierra.
Menos mal.
Pero tranqui, si estás buscando un viaje de buceo no te voy a recomendar a un centro de buceo de trogloditas como este, vamos a hacerlo un poco mejor.
Nuestra recomendación es aquella donde se administren mejor los recursos. Por decirlo de manera fina.
Para aprender está muy bien, pero para disfrutar de tus vacaciones de buceo, pues mejor otras cosas.
Isaac