Veremos como el Mar Rojo te puede desatar ciertas sensaciones.

 

Bucear y meditar no están uno tan lejos del otro.

 

De hecho tienen muchos puntos en común. A saber:

 

Control de la respiración.

 

Atención plena.

 

Relajación muscular.

 

Relajación mental.

 

Mantener las preocupaciones fuera de uno.

 

Y lo que más me gusta. Te obliga a vaciar la mente. 

 

Nada de lo que te preocupe en la superficie vas a poder remediarlo mientras estés allá abajo.

 

Cada cosa a su tiempo. Y cuando buceas, es lo único que pasa en ese mismo tiempo y espacio.

 

Con varios metros de agua por encima de ti, con la certeza de que no puedes salir de allí en el momento que te plazca, y sabiendo que lo que realmente te place es estar allí, lo único que se puede hacer es vaciar la mente.

 

Tomar el control de tu autocontrol y respirar.

 

Solo respirar.

 

A mi me gusta llamarle Divefulness.

 

Lo se, no es muy original, pero es muy ilustrativo.

 

Eso es lo que me ocurre cuando buceo en algún pecio. 

 

He de reconocer que lo he hecho menos de lo que me gustaría.

 

Me ocurrió buceando en el Carnatic, en el Mar Rojo.

 

Entre los restos de ese barco hundido me abrazó esa sensación de atemporalidad.

 

A pesar de que puedan haberte contado la fecha del hundimiento, de donde venía, la tripulación que  había a bordo o qué transportaba, allí abajo era un fantasma para la eternidad.

 

Podía tener 20 o 1000 años, daba lo mismo.

 

Y esa brecha en las reglas del tiempo me pone en una especie de trance del que no quiero salir.

 

Y para mi, es allí donde confluyen buceo y meditación.

 

Hay a quien le ocurrirá en medio de un arrecife de coral de esos con más colores que el dibujo de un niño de seis años, o en mitad de un fondo de arena, aparentemente desertico, buscando criaturas a las que fotografiar, incluso si estás rodeado de tiburones.

 

A veces con sumergir la cabeza en la bañera basta. Cada uno lo consigue como puede.

 

Reconozco que he tenido que recurrir a ello este año.

 

Si eres de los que te ocurre esto con los naufragios, a día de hoy el Mar Rojo es una fantástica opción. Como en todos los lugares te piden un PCR para entrar all país, pero Egipto a día de hoy no está en la lista de países de riesgo, desde España no se exige una PCR para entrar de vuelta. Muy cómodo y conveniente.

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