Dicen que las reglas están para romperlas. A mi me gusta retorcerlas y hacer figuritas con ellas.

 

Como el payaso que hace muñecos con globos.

 

Nada ilegal, ojo.

 

Por eso te estoy escribiendo un correo al día arriesgándome a ser el plasta del mensajito a las 4 de la tarde.

 

Después de dos meses ya me da igual. Así que aquí sigo.

 

¿Por qué te cuento esto?

 

Porque como guía de buceo algunas veces le he dado una vuelta de calzoncillos a las normas y me ha salido bien. Aunque otras veces ha salido como el orto.

 

Te voy a contar una que me salió bien, hoy toca ser positivo.

 

Estando en Palau, cuando usábamos el gancho de corriente, lo hacíamos en la parte alta del arrecife, justo al borde de la caída de la pared.

 

Era ahí, justo en frente, donde se empaquetaba toda la acción.

 

Nosotros enganchados al arrecife y los peces libres en frente de nosotros.

 

 Como estar en el cine viendo una película.

 

La norma dice que cuando te desenganchas, has de empezar a dejarte llevar por la corriente hacia el interior del arrecife, en sentido opuesto a toda la acción.

 

Es cierto que cuando hay mucha corriente eso no se puede hacer.

 

Pero cuando puedes pelearla un poco en contra sin demasiado esfuerzo, es ahí cuando empiezo a pensar en figuritas con globos.

 

Quería hacer cada inmersión lo más memorable posible, y esas cosas solo se consiguen haciendo un regate a las normas.

 

Así que lo intenté una vez, nos desenganchamos, y en contra de todo lo que había contado en el briefing, le señalo a mi grupo que en vez de ir para atrás, vamos para adelante.

 

Nos vamos a meter entre los tiburones y todos los peces que habíamos tenido delante durante media hora, nada de ser espectadores. 

 

Hoy íbamos a ser un poco más peces.

 

Y eso hicimos, entrar en nuestra propia película.

 

Nos fundimos con ellos, y para no tener que luchar demasiado la corriente, lo que hicimos fue poco a poco buscar la pared por debajo de nosotros y seguirla.

 

Y así, de paso, exploramos un parte que siempre quedaba como el ángulo muerto del retrovisor.

 

Es así como desarrollé una nueva manera de ver ese arrecife. Una manera memorable.

 

Sólo cuando juegas al despiste con la rutina, se crean momentos para toda la vida.

 

Y como cualquier trabajo, el buceo puede llegar a ser muy rutinario.

 

Pero es algo demasiado extraordinario como para dejar que eso suceda. 

 

Pero solo está en tu cabeza evitar eso.

 

Así que intentemos ser extraordinarios. Te lo dice uno que escribe un mensaje cada día a la misma hora, desde el mismo lugar.

 

En fin.

Si quieres viajar a Palau, te puedo ayudar con ello.  Aquí abajo