Hoy no voy a hablar de buceo. Me gustaría hablar de algo más importante.

 

Pero antes déjame que te cuente una cosa

 

Estoy leyendo un libro llamado “Momentos Mágicos”, escritos por dos hermanos, Chip y Dan Heath. Ambos psicólogos.

 

Resumiendo mucho, trata en líneas generales de cómo podemos convertir momentos de nuestra vida, con un poco de imaginación y esfuerzo  en algo memorable, tanto para nosotros como para los que nos rodean.

 

No me refiero a ir por la vida como Mary Poppins, me refiero a elegir experiencias de la vida ya sean positivas, negativas o neutras, y trasnformarlas de vez en cuando, en algo extraordinario.

 

Sí, de vez en cuando.

 

Solo hace falta algo de esfuerzo e imaginación

 

Hay experiencias que ya sea por novedad o singularidad se recuerdan siempre.

 

Cosas como el primer día de escuela, el día de tu boda, la graduación de la universidad, cumplir 18 años, el primer día que pudiste respirar debajo del agua.

 

Ese tipo de experiencias que acumulamos durante el primer tercio de vida son las que hacen que el tiempo durante este periodo lo percibamos como más largo

 

Después, dejamos de experimentar novedades y entramos en una rutina vital y parece que el calendario se acelera.

 

Así los siguientes dos tercios de vida pasan cagando hostias.

 

Porque ya no hay novedades.

 

El cerebro pone el piloto automático y tira millas.

 

Entonces si queremos ganar años de vida, tendremos que ponerle un poco de salsa a esos dos tercios restantes. Viviremos los mismos años, pero oye, quizá habrán parecido unos cuantos más.

 

Quitar el piloto automático de nuevo y agarrar el volante.

 

Por ejemplo

 

No es lo mismo cenar, que una cena romántica.

 

No es lo mismo salir al parque con los niños que una aventura de piratas.

 

No es lo mismo una fiesta de cumpleaños que una fiesta sorpresa.

 

También piensa que puedes hacer por tus clientes si los tienes.

 

A mi me gusta cambiar los muebles de lugar a menudo, es como volver a tirar los dados en la partida. Una nueva oportunidad de ver las cosas de otra manera.

 

Y así con lo que se te ocurra. Piensa en algo ordinario y en cómo con un poco de esfuerzo e imaginación puedes hacerlo extraordinario.

 

Pero esto no era lo importante de lo que te quería hablar.

 

Lo importante es cuando habla del agradecimiento sincero.

 

Cuando eres capaz de agradecer y cuando te agradecen de manera genuina, eso crea un efecto duradero y memorable en el alma.

 

Resuena como un gong. Lo golpeas una vez y la vibración del sonido la puedes notar durante varios largos segundos.

 

Es tan potente que aunque haya dejado de vibrar, crees que aún lo puedes oír.

 

El agradecimiento funciona de la misma manera.

 

Es por ello que me gustaría agradecerte de todo corazón, ya sea que te acabes de incorporar a mi lista de correo como si hace ya un tiempo que estás en ella, que leas las cosas que escribo todos los días.

 

De verdad muchas gracias por estar ahí.

 

Espero de verdad seguir así durante mucho tiempo.

 

Muchas gracias.

 

Y si cuando vas a bucear crees que el divemaster lo ha hecho bien, y crees que lo vas a recordar durante mucho tiempo, no dudes en agradecérselo.

 

Eso hará que mañana lo haga aún mejor

 

Isaac

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