Hoy veremos qué pasa cuando el pez equivocado en el mar equivocado

 

Florida, 1985.

 

Aquel hombre estaba sentado en el muelle, con los pies colgando sobre el agua y sosteniendo en su regazo una urna de cristal llena de agua.

 

En el interior había dos peces león que había tenido en casa durante un tiempo, pero habían crecido mucho y el acuario en el que los tenía se les había quedado pequeño.

 

El día que los compró no se imaginó que acabarían así.

 

Pero más que dos peces león en un acuario casero tropical eran dos arenques en lata

 

Ya no cabían allí.

 

Y lo que iba a hacer cambiaría el ecosistema del Caribe para siempre, pero no lo sabía

 

¿Cómo podría saberlo si lo único que quería era un acuario tropical para contentar a su hijo?

 

Así que vació el recipiente con los dos animales en el mar y se fue. Y con él, la culpa.

 

Utila, Honduras, 2012

 

Estamos en la entrega de premios del “Lionfish Tournament”.

 

El torneo trata de que cada centro de buceo, en una mañana, salga y pesque el mayor número de peces león posible.

 

El objetivo no es ganar, el objetivo es pescar muchos.

 

Premio al que pesca más,

 

Premio al que pesa el más grande.

 

Premio al que pesca más pequeño.

 

Premio al que tiene más premios.

 

Y así con más categorías que no recuerdo.

 

Hay que pescarlos a todos.

 

Y después se cocinan, todos. Es una carne muy rica.

 

El pez león se ha convertido literalmente en una plaga.

 

Es un pez originario del Indo Pacífico y en el Caribe no tiene depredadores naturales. Por tanto campa a sus anchas, con hembras que producen miles de huevos a la semana.

 

De aquí a que los meros, los tiburones o las morenas aprendan a que se los pueden comer, puede pasar mucho tiempo.

 

Y en el intento de acelerar ese aprendizaje, he visto a buceadores, que después de cazar un pez león con su arpón, se acercan a una morena e intentan alimentarla. Como el que le da una salchicha a su perro.

 

La lógica detrás parece sencilla:

 

La morena aprende que el pez león es bien.

 

Por tanto la morena cuando ve un pez león lo intentará cazar.

 

Pues no, lo que ocurre es que cuando la morena ve a un buceador, pues lo persigue a él lo  que haga falta para que le de un pez león.

 

Eso no es bien.

 

La morena aprende que buzo = comida rica. Solo tiene que esperar hasta que le llegue.

 

Y cuando tienes una morena persiguiéndote por más de 15 minutos e intentado enredarse entre tus piernas como un gatito, pues tienes ganas de empezar a salir de allí.

 

Y mientras, el pez león sigue proliferando.

 

La historia que he contado al principio me la he inventado, pero se basa en una de las teorías de cómo llegó al mar, también se habla de los tanques de lastre de los barcos lo transportaron o de un huracán que rompió un acuario y los arrastró al mar. No se sabe.

 

En cualquier caso, ahora son una plaga en el Caribe, 

 

Pero un pez más dentro del equilibrio de casi todos los ecosistemas del Índico y el Pacífico.

 

Y la verdad, yo prefiero verlos en equilibrio.

 

Isaac

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