La primera vez que escuché una explosión bajo el agua no lo olvidaré nunca.
Estaba guiando una inmersión en la isla de Kapalai, vecina de Mabul.
Un vibración me recorrió todo el cuerpo.
Y una onda tan fuerte que se transmite por el agua te golpea especialmente los tímpanos.
En ese momento no sabía que era una explosión, pensé que se había desplomado una parte del hotel bajo el que buceábamos.
Miré para arriba y no había nada.
Miré al grupo y estaban todos bien, aunque tan desconcertados como yo.
El control de daños no indicaba que fuera nada que hubiera pasado cerca de nosotros.
Terminamos la inmersión y me dijeron que no muy lejos de allí estaban pescando con dinamita.
Imagino que habrás oído hablar de ello pero básicamente se trata de meter una bomba allá donde quieres pescar.
Detonarla y recoger lo que puedas que haya quedado aprovechable.
Muy eficiente todo y muy eco-friendly.
El resultado es llanura de coral muerto por varias generaciones a cambio de unos pocos peces que se pueden comer y muchos más que quedan sin vida en el fondo.
¿Conoces la expresión de matar “moscas a cañonazos”? Pues sería algo así.
En Palau conocí a Andrew, un filipino con el que trabajaba en el resort.
Él se había criado en la isla de Romblón.
Una isla de pescadores, como la mayoría en Filipinas. Un país en que este tipo de pesca está muy extendido. Así como en muchos otros lugares del mundo.
Es muy barato, accesible y fácil. Pero las consecuencias son catastróficas.
El caso es que me contó como su padre fue la personas que consiguió acabar con la pesca con dinamita entre los pescadores del lugar porque se dio cuenta del daño que causaba y el poco rendimiento que obtenía. Eso, y que era ilegal.
Digamos que después de dedicarse a este tipo de pesca se pasó al activismo en contra.
Yo le pregunté:
-¿Y tú qué opinas sobre este tipo de pesca?
-Bueno sí, pones una bomba y es cierto que hay muchos peces que no se pueden aprovechar, pero al menos puedes sacar alguna cosa.
Esa respuesta me dejó el cerebro hecho un Picasso.
Tan impregnada de una visión tan a corto plazo que me dio miedo.
Cortar el árbol para recoger las manzanas. Un sinsentido.
Seguramente en esa explosión de la que te hablaba al principio en Kapalai, justo en ese momento se fulminaron de un bombazo cientos de años de vida de una parte del arrecife.
Y seguramente una familia comió esa noche.
Pero solo esa noche.
Te dejo un video de las consecuencias que tuvo una explosión de este tipo intentando sacar peces de un arrecife en el Parque Nacional de Bunaken hace relativamente poco.
Isaac