Hoy te contaré cómo acabé en la cámara hiperbárica.

 

Afortunadamente no fue para tratarme a mí.

 

Te cuento.

 

Ese día teníamos que empezar la prácticas en el mar del curso de Rescue con Bob, un estadounidense que estaba en Utila pasando unos días de vacaciones.

 

Habíamos terminado dos días antes el curso avanzado y justo el día anterior había estado haciendo un par de inmersiones por libre con un grupito y el divemaster del centro.

 

Un día de relax antes de volver a los cursos.

 

Las prácticas iban a ser en el muelle por lo que establecimos nuestro propio horario. No dependíamos del barco.

 

Fui a llamarle la puerta de su habitación, ya que se estaba demorando un poco, y me dijo que no se sentía bien, que le dolía mucho la espalda.

 

-Bien, no te preocupes Bob, si quieres relajarte y mirar un poco la teoría, mañana continuamos.

 

-Ok, lo haré así- me dijo.

 

Esa mañana volví a casa, y por la tarde cuando me dirigía de nuevo al centro de buceo, me encontré por el camino con un compañero que me dijo que Bob no podía andar y le dolía mucho el cuerpo.

 

Que podía ser enfermedad descompresiva.

 

Lo acompañamos entre dos a la cámara hiperbárica entre varias personas, le costaba mucho andar.

 

Llegó el médico, el Dr. John, un personaje un tanto particular. Haz una búsqueda en google con “Dr John Utila” y verás de lo que te hablo.

 

Hay que decir que era lo más alejado a un médico en medicina hiperbárica, pero era lo que teníamos.

 

Le hizo una exploración inicial y parecía que efectivamente podía ser enfermedad descompresiva.

 

Con el operador de la cámara se hizo un repaso de las últimas inmersiones.

 

Bub no tenía ordenador de buceo, pero sí el divemaster que lo guiaba el día anterior. Se le llamó para que viniera.

 

El registro de las inmersiones marcaba una de ellas a unos 45 metros. Se les había ido un poco de las manos.

 

Bien, no era momento de depurar responsabilidades sino de tratar a ese hombre.

 

Sentía dolores en las piernas, en los brazos y en la espalda.

 

Había que meter a Bob en la cámara hiperbárica.

 

Se estableció un tratamiento de 5 horas al día de recompresión durante los días que hiciera falta hasta que remitieran los síntomas.

 

Pero Bob no podía estar solo en el interior, se necesitaba a alguien que tuvieran formación en primeros auxilios por intoxicación de oxígeno.

 

Y cualquier instructor de buceo daba el perfil. Pedían voluntarios y me ofrecí para una de las sesiones.

 

Solo se le podía acompañar una vez, por lo que necesitaban un voluntario para cada día.

 

Pagaban 30 dólares y una experiencia que no he olvidado.

 

Pero cómo se desarrolló todo te lo cuento mañana.

 

P.D.: Mañana contaré cómo es eso de estar en la cámara hiperbárica, al menos la experiencia que recuerdo de todo ello.

 

Isaac

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